FUENTE: GARCÍA LÓPEZ, JUAN JOSÉ “ La leyenda del Gallo de Morón ”, Morón de la Frontera. Editado por la Fundación Fernando Villalón, 2001




Dice el Dicho popular:

“ANDA, QUE TE ESTAS QUEDANDO COMO EL GALLO DE MORÓN, SIN PLUMAS Y CACAREANDO EN LA MEJOR OCASIÓN”.

Cuentan las antiguas crónicas que, allá por los años de mil quinientos, el pueblo de Morón se encontraba dividido en dos bandos, cada uno capitaneado por sus respectivos alcaldes.

Era tal la rivalidad existente entre ellos que cualquier problema, por simple que fuera, se convertía en una cuestión de fuerza y poder, por lo que continuamente la tranquilidad y sosiego del pueblo se veía rota por estos apasionados enfrentamientos.

Se afirma que, cuando se trataban temas relacionados con los nombramientos de las nuevas autoridades locales, las disputas tomaban entonces tintes de motín, por lo que su repercusión llegaba hasta la capital, donde se consideraba a Morón como uno de los pueblos más rebeldes y difíciles de gobernar de todo el reino.

Es más, la Chancillería de Sevilla y de Granada, y aun la misma Corte de Madrid, insisten los cronistas, estaban asombrados ante los asuntos de Morón, pues no sabían qué hacer, ya que aunque mandaran jueces imparciales, las dos facciones, usando todas las artimañas, trucos y trampas posibles no los reconocían, ya que afirmaban que el orgullo de Morón no admitía ningún arbitraje ajeno, aunque éste viniese respaldado por el más alto tribunal.

Pero como estas divergencias y rencores, en lugar de apagarse cada vez eran más y más hondas, a la Chancillería de Granada no le quedó otro remedio que volver a intervenir en los asuntos de Morón.

Así, en la primavera de 1597 mandó a Morón al doctor Juan Esquivel ( Audiencia Regional de Andalucía ) que, a tenor de las crónicas, tenía pocas luces amén de un carácter fuerte y poco tratable. Además, se dirigía de forma grosera a los señores de Morón, a quienes provocaba diciendo, entre otras cosas, que donde él estuviera no había más gallo que él, razón por la que los lugareños le comenzaron a llamar el “Gallo de Morón”.

Cansado todo el pueblo de Morón de sus tonterías y palabrerías, así como de sus insultos y provocaciones, motivó que los grandes señores de la villa se reuniesen para vengarse de todo lo que estaba diciendo y haciendo.

De este modo, una noche con engaños fue sacado sigilosamente al Camino de Canillas el doctor Esquivel, donde le desnudaron de todas sus ropas y, dándole una paliza con varas de acebuche, le “invitaron amablemente” a marcharse con la condición de que si volvía a presentarse, lo pasaría mucho peor, ya que no lo contaría más.

Desde ese día, en las calles de Morón se canta una coplilla que recuerda a todo el mundo este suceso, y que dice así:

Anda que te vas quedando
como el Gallo de Morón,
sin plumas y cacareando
en la mejor ocasión

FUENTE: GARCÍA LÓPEZ, JUAN JOSÉ “ La leyenda del Gallo de Morón ”, Morón de la Frontera. Editado por la Fundación Fernando Villalón, 2001

PASEO DEL GALLO
Este paseo, que ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de su historia, fue levantado a principios del siglo XX a iniciativa de don Jerónimo Villalón-Daóiz y Pérez de Vera, quien encargó al escultor José Márquez Fernández ( Sevilla ) la realización de la escultura del gallo para situarla en el mismo, y desde 1916 recuerda a sus visitantes su famosa Leyenda. La escultura es de bronce y su peso es de 98 kilos.

PASEO DE LA ALAMEDA

La macro dimensionada réplica del Gallo de Morón, fue situada en junio de 1999 en el Cruce de Cuatro Caminos del Paseo de la Alameda. Es obra del escultor Otilio Ruiz Valladares ( Las Cabezas de San Juan ) está hecha de acero inoxidable tratado a fuego y su peso es de una tonelada.


Allende el mar, también encontramos otras ciudades llamadas Morón que al igual que nosotros tienen su Gallo. Concretamente un Morón en Argentina y uno más en Cuba.

Municipalidad de Morón (Argentina)

El juego de riñas de gallos en tiempos de la colonia fue una de las diversiones preferidas. Morón se hizo famoso en este entretenimiento y pese que fue prohibido por las autoridades, el pueblo lo seguía jugando hasta que no faltó oportunidad en que alguien dijese "como el gallo de Morón", frase que encontró aceptación entre la gente y con el tiempo se aplicó a los bravos gauchos del lugar y por extensión a todo hombre de campo de carácter jactancioso y pendenciero.

El gallo español, según la tradición, desplumado. No así el de Morón que fue pintado con importante plumaje, soberbio y erguido.

Así se lo evoca como señal de guardia, defensa y símbolo de la ciudad. Su imagen está ubicada en una esquina de la Plaza San Martín, fue obra del escultor Amado Armas e inaugurada el 11 de agosto de 1963.


Poder Popular de Morón (Cuba)

Acotan que en la localidad hispana, allá por el siglo XVI, existían peliagudos problemas de orden público provocados por la situación política imperante. Los disturbios tenían como causa fundamental los abusos cometidos contra los moroneros españoles por parte de jueces venales que despojaban a su antojo de haciendas y otros bienes a los naturales, e imponían altas contribuciones.
Sucede que uno de esos funcionarios tenía ínfulas de guapo. Anunciaba que allí «no había más gallo que él»; también afirmaba que «donde canta este gallo no canta otro». Los pobladores, a manera de sutil venganza, le endilgaron el mote de «El gallo de Morón.»

Reza un añejo dicho que «tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe». Y al susodicho guapo le llegó la hora. Los vecinos, indignados, le hicieron una encerrona, lo trasladaron a las afueras del poblado, lo despojaron de sus ropas, excepto la camisa, y le propinaron una buena zurra.

El hecho dio origen a unas coplas que eran cantadas a los cuatro vientos, como advertencia: «Anda que te vas quedando/ como el gallo de Morón/ sin plumas y cacareando/ en la mejor ocasión.

Pero ahí no quedó todo. En el Paseo de la Peña erigieron, entonces, nada más y nada menos que un monumento a un gallo desplumado, del cual se sienten orgullosos los habitantes del Morón de la Frontera. Era un símbolo a la rebeldía de ese pueblo.

El citado documento precisa que la tradición se trasladó hacia acá en el siglo XVIII.

En la torre que se levanta junto al Gallo está ubicada una tarja, cuyo texto, en una de sus partes, afirma: "Este gallo, bravo en la pelea, expresa el espíritu de lucha de nuestro pueblo en la defensa de su soberanía, por lo que deviene símbolo revolucionario y socialista de nuestra ciudad. "